En artes gráficas profesionales, el color no es una opción: es la identidad de la marca, la emoción del producto y la garantía de calidad. La transferencia de color es el proceso que asegura que lo que ves en pantalla y en el archivo se reproduzca fielmente en el soporte final —papel, cartón, textil o plástico— sin sorpresas ni “eso era más azul” de última hora.
¿Qué es la transferencia de color?
Es el conjunto de técnicas, perfiles y controles que permiten mapear los valores digitales (RGB/CMYK) al sistema físico de impresión, manteniendo la apariencia visual (tono, saturación, brillo y contraste) entre dispositivos y tiradas.
¿Cómo lo conseguimos?
- Perfiles ICC y gestión del color (CMS): creamos y aplicamos perfiles que comunican exactamente cómo debe interpretarse cada tinta entre pantalla, RIP y prensa.
- Calibración de dispositivos: monitores, plotters, prensas y RIP se calibran periódicamente para evitar desviaciones.
- Control de tinta y curvas de transferencia: ajustamos curvas y cantidades de tinta para que los negros sean profundos, los pieles naturales y los azules consistentes.
- Medición espectrofotométrica: usamos espectrofotómetros para medir diferencias (ΔE) y certificar que las variaciones estén dentro de tolerancias industriales.
- Registro micrométrico y pruebas de control: barras de control, parches y pruebas de impresión permiten corregir desviaciones antes de la tirada completa.
- RIP y ajustes de separación: el software RIP maneja la conversión y separación con precisión, optimizando trapping y superposiciones.
Beneficios para tu producción
- Fidelidad cromática: el color se reproduce según el estándar o el perfil del cliente (Pantone, FOGRA, ISO).
- Repetibilidad: lotes posteriores mantienen el mismo aspecto —ideal para packaging y marcas con múltiples impresiones.
- Ahorro y eficiencia: menos pruebas, menos retoques, menos desperdicio de papel y tinta.
- Entrega fiable: menos reclamaciones y mayor satisfacción del cliente.
Consejos prácticos para diseñadores y marcas
- Traba con perfiles ICC desde el inicio del diseño y pide archivos con capas y perfiles incrustados.
- Evita conversiones repetidas entre RGB y CMYK: define el espacio de trabajo y mantén la coherencia.
- Solicita una prueba de color certificada antes de la tirada. Una prueba firmada puede ahorrarte costes mayores.
- Comunica tolerancias (ΔE aceptable) y referencias Pantone si hay colores críticos.
- Mantén la documentación técnica: ajustes de RIP, versión de perfil, consumibles utilizados.